La dosis diaria de hechos innecesariamente necesarios.
2016-03-26
Un hombre y una mujer estuvieron casados por más de 60 años.  Ellos habían compartido todo, hablaban de todo y no se habían guardado ningún secreto nunca. Lo único que no compartían era que la viejita tenía en su closet una caja de zapatos y le había pedido a su esposo que nunca la abriera y que no le preguntara sobre ella. Durante todos estos años, él nunca pensó en la caja, pero un día la viejita se enfermó mucho y el doctor les dijo que ya no se recuperaría de su enfermedad. El viejito tratando de arreglar todas las cosas de la viejita antes de que muriera, se topó con la caja de zapatos y se la llevó a la viejita a su cama. Ella le dijo que ya era tiempo de que supiera lo que había adentro. Cuando la abrió encontró 2 muñecas de de punto y una pila de dinero que sumaba 95.000 dólares. El sorprendido le preguntó sobre el contenido de la caja y ella le dijo: – Cuando nos casamos, mi abuela me dijo que el secreto de un buen matrimonio era nunca discutir, me dijo que cada vez que me enojara contigo, yo debería guardar silencio y tejer una muñequita de punto. El viejito se tuvo que contener para no derramar unas lágrimas, ya que sólo había dos muñecas en la caja. Así que ella sólo se había enojado con él dos veces, en todos esos años llenos de amor y entendimiento. El estaba que no se la creía y sumamente conmovido. Oye, amor – le dijo el viejito – ya entendí lo de las muñecas… pero el dinero, ¿de dónde salió? – Bueno – le dijo su esposa – ese dinero es lo que gané de todas las muñecas que vendí durante todos estos años.
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